El gap entre el equipo y el manager

No cabe duda que los trabajadores y miembros de equipo son las piezas claves para que una empresa o proyecto funcione y pueda cumplir sus objetivos. Así, la captación de talento es un aspecto clave para el futuro de las empresas. Pero una vez conseguido, la tarea no ha finalizado, ni mucho menos.

La retención del talento en un entorno competitivo es crítico, ya que el esfuerzo e inversión para el desarrollo e integración de un trabajador puede verse afectado, incluso puede perderse. Además, la incorporación de un nuevo miembro en el equipo, ralentiza al resto y hacer perder eficiencia.

 

Falta de integración: engagement.

TINYpulse acaba de presentar los resultados de una interesantísima encuesta: The Broken Bridges of the Workplace: 2017 Employee Engagement Report, en la que plasma los retos a los que los directivos y gerentes de equipos se tienen que enfrentar para poder lograr implicar a su equipo y hacerlos partícipes de la visión y objetivos de sus empresas.

 

Así, el primer dato impactante es que tan sólo el 26% de los trabajadores se sienten fuertemente valorados en su trabajo, lo que supone un 5% menos que en la encuesta realizada en el año anterior. Este dato plantea un panorama complejo y que retrata de forma patente el déficit de integración de los trabajadores en la empresa. De hecho, y siempre según TINYpulse, sólo el 27% de los trabajadores piensan que su empresa está haciendo un buen trabajo con la gestión de sus recursos humanos a la hora de hacerlos partícipes de su filosofía y objetivos.

 

El gap

Pero los datos que más me han impactado han sido los que reflejan la brecha entre la percepción de los trabajadores y de sus directivos sobre la situación real. Así, en los siguientes tres aspectos se puede apreciar este hecho:

 

Esto lo que demuestra es que la clave es la comunicación, o la falta de ella. Y lo que sin duda pone de manifiesto, es que no hay que dar por supuesto nada, sino que hay que asegurarse que el mensaje cala y que, efectivamente, la dirección es capaz de transmitir sus objetivos, aunque piense que lo hace.